Responsabilidad Afectiva (o cómo ser consciente de que lo que hago y digo afecta a los demás)

Hace unos días una chica me contaba que llevaba 5 meses hablando con un chico casi a diario. Se conocieron en un chat de citas, de esos en los que comienzas a hablar con alguien desconocido y que día tras día empiezas a entablar más relación, más confianza, comienzas a intercambiar fotos, le cuentas cosas íntimas y poco a poco vas teniendo una relación tan bonita donde sientes que poco a poco se está convirtiendo en  una persona muy especial. Sabe más de ti que cualquiera de los que te conocen desde hace años.

Tras varios meses hablando, un día deciden poner fecha y lugar para verse en persona.» ¡ Qué nervios, por fin nos vamos a conocer!» – me decía ella. «¿Le gustaré? ¿Me gustará? ¿Cómo será en las distancias cortas?».  Llegó el día, la chica coge el tren y llega a su destino. El chico no está. Le llama varias veces, no contesta. Al cabo de un buen rato y sin tener noticias del chico, decide con lágrimas en los ojos y sintiéndose fatal,  comprar el próximo billete de tren de vuelta a casa. Durante unos días le llama varias veces, le escribe Watsapps, pero no le llegan, él le ha bloqueado. No vuelve a saber nada más de él.

¿Te suena la historia de esta chica?

Qué difícil aceptar que se ha ido y dejar de buscar respuestas que esa persona no está dispuesta a  darte.

Hoy en día las palabras ghosting, caspering, …. Las tenemos en nuestro vocabulario cotidiano. Pasa más veces de lo que pensamos.

Es Responsabilidad Afectiva:

  • Hablar las cosas que nos han molestado para tratar de solucionarlas.
  • Construir relaciones sanas donde tenemos en cuenta a la otra persona, la cuidamos.
  • Ser conscientes de que no todos tenemos la misma visión del mundo y que nuestro mundo emocional es diferente al del otro.
  • Saber que nuestras conductas tienen un impacto en los demás.

¿Qué nos puede ayudar?

  • Piensa en lo que quieres.
  • Piensa en lo que vas a decir y en cómo podría reaccionar la otra persona.
  • Dilo con respeto y con honestidad (¡¡¡No al sincericidio!!!).
  • Comunícaselo en persona.

Sin Responsabilidad afectiva es muy difícil construir relaciones sanas. Y no solo me refiero a relaciones de pareja, también son las relaciones que construimos de amistad, de trabajo, de familia y con nosotros mismos.

Practicar la Responsabilidad Afectiva, te llevará a sentirte más libre, a tener menos sufrimiento (que no dolor) y a protegerte. No se trata de evitar a toda costa el sufrimiento del otro, ni de poner sus necesidades y deseos por delante de los míos, se trata de afrontar los conflictos, de crear conexiones sanas con las personas con las que nos relacionamos, se trata de empatía, de asertividad, de poner límites y en definitiva, de intentar no causar un daño innecesario a la otra persona llenándola de dudas y de confusión.

Si necesitas ayuda te podemos echar un cable.